Un cigarrillo para esta mesa por favor



y entonces empezó a pensar, se detuvo, encendió un cigarrillo y lo fumó con tanta calma que parecía que la ceniza fuera inmóvil todo se detenía en ese momento de respirar y recordar. Tenías grandes sueños lo recuerdas, prometías más de lo que en este momento eres, ahora, parece que no eres reflejo de lo que un día quisiste ser y lo peor no sabes si lo serás. Cada bocanada le quita el aliento y el humo hace que sus sueños cada vez sean más nublosos, la esperanza es algo que se va a perder antes de llegar a la colilla. Su vicio siempre fue creer que podía lograrlo, su adicción, ese sentirse comodo, que ahora que se detiene a pensarlo, nunca lo dejo avanzar.

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